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Curiosidades de Vitoria

¡Hola escapistas! Con este artículo nos vamos al norte, a descubrir el encanto verde y la tranquilidad del País Vasco; hoy toca hablar de Vitoria-Gasteiz.

Esta encantadora ciudad del norte es conocida por su equilibrio perfecto entre naturaleza y patrimonio, un lugar donde la historia se mezcla con amplios espacios verdes que la han convertido en referente europeo de sostenibilidad. ¿Sabéis de cuál hablamos? Exacto, de Vitoria-Gasteiz. En ella encontramos su famoso Anillo Verde, una red de parques periurbanos que rodea la ciudad y la convierte en un auténtico pulmón natural.

Su casco medieval es otro de los grandes emblemas, con calles estrechas que conservan su trazado original en forma de almendra y que esconden auténticas joyas históricas. Pero si hay una fiesta que define el carácter de la ciudad, esa es Fiestas de la Virgen Blanca. Cada mes de agosto, miles de personas se reúnen para vivir uno de los momentos más icónicos: la bajada de Celedón, un personaje muy querido que marca el inicio de las celebraciones. Música, comparsas y ambiente festivo llenan las calles durante días. Vivirlo en directo es, sin duda, una experiencia que no se olvida fácilmente.

Para empezar nuestras recomendaciones en Vitoria-Gasteiz, nos dirigimos a la imponente Catedral de María Inmaculada. Se trata de la catedral moderna de la ciudad, construida en el siglo XX para complementar a la Catedral Vieja. Destaca por su elegante estilo neogótico y por sus grandes vitrales, que llenan el interior de luz y color. Además, alberga importantes obras de arte sacro y sigue siendo escenario de numerosos eventos religiosos.

Muy cerca encontramos el auténtico corazón de la ciudad: la Plaza de la Virgen Blanca. Este emblemático espacio es el punto de inicio de las famosas fiestas de La Blanca en agosto y está presidido por la estatua de la Virgen Blanca, símbolo indiscutible de la ciudad. Rodeada de edificios históricos y animadas cafeterías, es el lugar perfecto para empaparse del ambiente local.

Siguiendo el recorrido, llegamos a la Plaza de España, también conocida como Plaza Nueva. Es uno de los espacios más amplios y elegantes de la ciudad, donde se celebran mercados, actos culturales y eventos oficiales. Su arquitectura, que combina elementos renacentistas y neoclásicos, la convierte en un lugar imprescindible.

Si lo que buscáis son buenas vistas, no podéis perderos el Mirador de la Cuesta de San Vicente. Desde aquí disfrutaréis de una panorámica espectacular del Casco Antiguo y de los tejados históricos de la ciudad. Es un rincón muy popular para hacer fotos y conectar con las rutas que recorren la parte más antigua de Vitoria.

En el apartado cultural, destaca el Centro Cultural Montehermoso, un antiguo palacio renacentista reconvertido en espacio artístico. Aquí podréis encontrar exposiciones de arte contemporáneo, talleres y actividades educativas, todo ello en un entorno que conserva detalles arquitectónicos originales del siglo XVI.

Otro edificio que merece una visita es el Palacio Escoriaza-Esquivel, un impresionante palacio renacentista del siglo XV. Sus fachadas decoradas, torreones y patios interiores —especialmente su patio principal con arcos góticos— lo convierten en una auténtica joya histórica que además acoge exposiciones sobre la ciudad.

Por supuesto, no podemos olvidarnos de la Catedral de Santa María, conocida como la Catedral Vieja. Famosa por sus reformas góticas y su torre inacabada, es uno de los monumentos más fascinantes de la ciudad. En su interior se conservan criptas, bóvedas y frescos originales del siglo XIV, y su atmósfera ha servido de inspiración para obras y relatos ambientados en la Edad Media.

Para terminar el recorrido por el casco histórico, os recomendamos pasar por la Plaza de la Burullería. Esta pequeña plaza destaca por su ambiente tradicional y sus bares locales, siendo un punto habitual de encuentro tanto para turistas como para quienes pasean por las estrechas calles del Casco Viejo.

Vitoria-Gasteiz es una ciudad que conquista poco a poco, combinando historia, cultura y tranquilidad en cada rincón. Así que ya sabéis, escapistas, preparaos para descubrir una de las joyas mejor guardadas del norte.

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